Se cumplirán 24 horas desde que habitamos en nuestro nuevo hogar, con las cosas iniciales y estrictamente necesarias hasta que llegue lo demás.
Una grata excusa para comenzar todo de nuevo, desde cero, comenzar una nueva etapa. ¿Existirá eso de "borrón y cuenta nueva"? En la práctica todo se complica, pero hay que intentar romper los moldes.
El cansancio está presente y no se quiere ir, tantos viajes, tantos compromisos laborales y académicos, a lo que se suma el cambio de casa con todo lo que implica, agota de sobremanera... física y mentalmente.
Pero se ve bonito, esperanzador. Todo limpio, todo nuevo. No nos insertamos a un lugar con un pasado desconocido e incierto. Esto es distinto, se ve distinto y se siente distinto. Mejor.
Es un recomenzar, una oportunidad y un regalo que nos dio la vida para volver a nuestras raíces y tomar nuevos rumbos, aventurarnos a lo que desconocemos, pero con muchas ganas y fe que todo saldrá bien.
Ahora cuando llegue a casa en unas horas más, podré decir con toda propiedad, con mucha tranquilidad, por primera vez en mi vida, y espero que sean muchas veces más: "hogar, dulce hogar".
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